Información complementaria
¿LA TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN?
o
¿SATANÁS EN PERSONA?
(selección de textos de
Internet como aportación a la investigación que estamos realizando)
No me resisto a recomendar la lectura y difusión de este libro,
que esclarece muchos de los poderes del lado oscuro de la fuerza (el mal de New
Age) en la ONU. El autor desde su vivida y cotidiana experiencia nos va
desgranando punto por punto, lo que los miembros de la ecuación, propuesta por
mi desde hace tiempo y aclarada en la obra que se resume en el Documento “Conspiración Mundial o Satanas”
Archimultimillonarios[(sionistas,islamistas,waspianos)masonería}=Capitalismo
Salvaje
Monseñor Michael Schooyans representante de la Santa Sede ante la ONU, seis veces Doctor -como lo es también nuestro eminente historiador Ricardo de la Cierva-, nos aclara las conexiones que en nuestro trabajo hemos ido comprobando a través de un largo, tedioso y profundo estudio de investigación dentro de Internet, que servirá para que un grupo de intelectuales jóvenes trabajen a fondo la materia.
En definitiva estamos de acuerdo con los análisis de
1. M. Sooyans profesor de Lovaina,
2.
de Jorge Scala eminente abogado argentino en sus
teorías expuesta y contrastadas “La IPPF
la Multinacional de la Muerte” y
3.
y de Ricardo de la Cierva -tan a menudo denostado-,
en toda su obra, pero especialmente en su reciente libro: “La masonería invisible”.
Todo mi estudio fue impulsado por el trabajo de mi amigo Jorge Scala, ayudado por los trabajos de Ricardo de la Cierva y recientemente confirmado por los trabajos de Monseñor M. Schooyans
“El lado oscuro de
la ONU” de M. Schooyans. Ed. Diana. México. 2000.
Índice del libro:
Introducción: La ONU y sus “luces”
De un despotismo al otro.
¿Cuáles derechos humanos?
Las “luces” de la ONU
PRIMERA PARTE
El
imperio del “consenso”
Capítulo I: Derechos humanos y Democracia
Capítulo II: Consenso y mayoría, o de una tiranía a otra.
La tiranía del “consenso”
Kant y el Iluminismo.
El consenso: Una trampa semántica.
La tiranía “de la maroía”
La “santidad civil” de las leyes.
La paradoja de la mayoría.
La visión holística del mundo y del hombre
La cohesión precaria.
El naufragio de las obligaciones.
El hombre en la realidad del todo.
Capítulo III: La ONU confrontada con sus orígenes.
¿Guardiana de los Derechos Humanos?
¿Cambiar a la siguiente velocidad?
La democracia imposible
Naciones y Estados: debilidades.
Las pasiones como valores.
De la violencia individual a la violencia institucional.
Capítulo IV: La Carta de la Tierra y el imperativo ecológico
Orígenes de la Carta
Un parto laborioso
Un nuevo diálogo
Extractos del borrador.
Preámbulo.
Principios.
La ideología de la Carta.
Un remake del evolucionismo
La firma en blanco de la ONU.
Capítulo V. Los Derechos contra el Derecho.
Del individualismo al absolutismo.
¿Cuál Tribunal Penal Internacional?
Declaración sobre los defensores de “los nuevos derechos”.
¿Un Acuerdo Multilateral de Inversiones de verdad?
Capítulo VI. De la intolerancia a la Inquisición laica.
Tolerancia y violencia.
De la tolerancia doctrinal a la intolerancia civil.
Un racionalismo anticristiano (y antirreligioso)
Capítulo VII. Pekín+5: es como el granito de arena.
Los actores en presencia.
Delegados y funcionarios
Las feministas radicales.
Opositores al “colonialismo sexual”.
La Santa Sede: realismo y verdad.
¿Un balance prometedor?
¿Hay sorpresas?
La fuerza de la oración y de la verdad.
La guerra continúa
Capítulo VIII.: El milenio de todos los peligros.
El informe “Nosotros los Pueblos”
Un documento programático.
La incorporación al sistema legal internacional.
El Foro del milenio.
El pacto mundial.
La llamada al sector privado.
Hacía una coalición global.
La cumbre de líderes espirituales y religiosos.
La Cumbre del Milenio
Actividades paralelas febriles
La cumbre de los jefes de Estado.
Hacía una concentración de poder sin precedentes.
Capítulo IX. La Europa Estafada y orgullosa de serlo.
El “terror blanco”.
Europa, cómplice y víctima (líderada por la francmasonería)
Una estafa ideológica.
El radicalismo europeo ¿Todos los Estados tienen que aceptar obligatoriamente el aborto?
El descontento de Bruselas.
La Carta de los Derechos Fundamentales ¿de la ley del embudo?
Aviso a los recalcitrantes en desacuerdo.
El mesianismo internacionalista
SEGUNDA PARTE
Hacía el gobierno mundial
Capítulo XI. Kelsen en la ONU
La teoría pura del derecho.
Un racionalismo integral.
Reducción y disolución.
La normatividad.
La costumbre y el consenso.
La pirámide del orden jurídico
Un sistema de normas.
El simbolismo piramidal.
La norma fundamental.
Capítulo XII. El derecho estatal y el derecho internacional.
Hacía el Estado Mundial.
Inversión del principio de subsidiariedad.
La disolución del Estado.
Capítulo XIII. Un sistema de control mundial.
Una teoría del Poder.
No hay sitio para los Derechos Humanos.
Un totalitarismo sin rostro.
Un sistema policiaco.
Jurisprudencia y burocracia.
Desvirtuación de sentido.
El dominio de la vida.
Capítulo XIV. La venganza de lo real.
Los Estados satelizados.
Una jugarreta sofista.
Un manifiesto contra las naciones.
TERCERA PARTE
La oposición cristiana
Capítulo XV. ¿Cuál es la verdad para la ONU? ¿Tiene alguna o es la suya propia?
¿Imitar la violencia?
¿El inocente es el culpable?
La ONU contra la Iglesia
¿Negociar los derechos a la libertad?
Hacía el agnosticismo intolerante.
Están construyendo sobre arena: La ONU
Capítulo XVI. La ONU contra la FAMILIA
Presentación de la familia (instruidos por la ONU) como una institución pasada de moda.
La FAMILIA puesta a prueba por el Estado, bajo instrucciones de la ONU.
La FAMILIA, puesta a prueba por la ONU
Capítulo XVII La FAMILIA, reserva de valores esenciales.
Capítulo XVIII La Iglesia: signo de contradicción.
Documentos adjuntos varios y direcciones de Internet.
Comentario final: si Vds. quieren -en mi opinión deben- entender, el tiempo que vivimos deberán ocupar algo de su tiempo en la lectura de esta bibliografía.
Pero sobre todo y una vez comprendida “rezar infatigablemente” para que el Espíritu Santo que sopla cuando quiere, nos ayude en la comunicación “por el éter” que domina a la perfección. En cuanto Él lo estime conveniente –no conocemos las horas de oración que es necesario sumar para que lo haga- convierta de nuevo a la humanidad, sin un castigo excesivo por la locura del intento de construir de nuevo un Mundo sin Dios, como ya ocurriera en la antigua Torre de Babel.
Viene siendo necesaria la conversión de las conciencias. La Santidad y el Ejemplo son precisos frente a tantos insensatos pseudoteólogos que hacen tanto daño.
Juan Pablo II, Karol Wojtyla , Lolek para sus amigos polacos: es el ejemplo a seguir para toda la humanidad.
¡La luz que alumbra en las tinieblas!
8 de Junio de 2003 celebramos hoy “la Venida del Espíritu Santo”. Pentecostés.
Anexos:
La
Iglesia alerta sobre el peligro de que la ONU se convierta en un «gobierno
mundial»
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Para monseñor Schooyans, representante del Vaticano ante Naciones Unidas, «bajo el disfraz de responsabilidad compartida, invita a los Estados a limitar su soberanía»
La Iglesia católica, a través de monseñor Schooyans, especialista y hombre de confianza del Vaticano en asuntos relativos a Naciones Unidas, globalización y mundialización, ha lanzado el grito de alarma ante «la ambición de la ONU por entronizar un sistema de pensamiento único, en el que se legitime y cree un gobierno mundial en el que las agencias de la institución podrían transformarse en ministerios». El Vaticano considera por boca de monseñor Schooyans que «bajo el disfraz de responsabilidad compartida, la ONU invita a los Estados a limitar su justa soberanía».
La denuncia realizada por parte de la Iglesia católica sobre la «peligrosa» dirección que está tomando las Naciones Unidas, es clara y contundente: «Estamos frente a un proyecto gigantesco ¬ha manifestado monseñor Schooyans¬, que ambiciona realizar la utopía de Kelsen, con el objeto de legitimar y crear un gobierno mundial único , en el cual las agencias de la ONU podrían transformarse en ministerios. Así la FAO se transformaría en el Ministerio Mundial de la Agricultura; UNIDO se convertiría en el Ministerio Mundial de la Industria, e ILO en el Ministerio Mundial de Asuntos Sociales. En otros casos serían necesarias instituciones completamente nuevas: éstas podrían incluir una Policía Mundial, una Corte Internacional de Justicia, etcétera. Nos aseguran que es urgente crear un nuevo gobierno mundial , político y legal, y es preciso apurarse para encontrar los fondos para ejecutar el proyecto».
Según señala monseñor Schooyans, miembro del Pontificio Consejo para la Familia, y también, del Pontificio Consejo Justicia y Paz, organismos dependientes de la Santa Sede, «dicha superestructura internacional que pretende la ONU fue desarrollada en un informe del PNUD en 1994. El texto, escrito por Jean Tinbergen, Premio Nobel de Economía en 1969, considera que los problemas de la humanidad ya no pueden ser resueltos por los gobiernos nacionales, por lo que necesitamos un gobierno mundial ».
«Una ONU peligrosa»
La Iglesia considera que esta tendencia que ha adoptado la ONU es peligrosa. «Bajo el disfraz de la globalización, la ONU organiza en su beneficio un futuro gabinete del mundo . Bajo el disfraz de responsabilidad compartida , esta institución invita a los Estados a limitar su justa soberanía. De esta manera Naciones Unidas se presenta cada vez más como un superestado mundial. Tiende a gobernar todas las dimensiones de la vida, del pensamiento y de las actividades humanas, ejerciendo un control cada vez más centralizado de la información y del conocimiento».
Otro de los puntos que denuncia la Iglesia sobre Naciones Unidas es que «esta institución ya no hace caso a las referencias fundacionales. La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que instauraba una nueva forma en las relaciones internacionales, está en desuso. De aquí en adelante los derechos humanos son el resultado de procedimientos consensuales. Se argumenta que no somos capaces de alcanzar la verdad respecto de la persona, y que inclusive dicha verdad no es accesible o no existe. Los nuevos derechos humanos , según la ONU, surgirán a partir de procedimientos consensuales que pueden ser reactivados indefinidamente».
Alex
Rosal.
La Razón
20.III.2002
La
ONU y la globalización
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El autor de este artículo es profesor emérito de la Universidad de Lovaina, miembro de la Academia
Pontificia de Ciencias Sociales y consultor del Consejo Pontificio para la Familia Los términos mundialización y globalización se utilizan indistintamente para indicar que, a escala mundial, los intercambios se multiplicaron rápidamente, gracias a sistemas de comunicación cada vez más rápidos y eficaces; algo evidente en los sectores científicos, técnicos y culturales. Evocan la interdependencia de las sociedades humanas. Una crisis económica en los EE.UU., decisiones de la OPEP sobre el precio del petróleo, las tensiones entre palestinos e israelíes... tienen repercusiones de carácter mundial. Nos vemos comprometidos, interpelados e incluso afectados por catástrofes que pasan lejos de nosotros, sentimos nuestra responsabilidad frente al hambre y la enfermedad en todo el mundo. Adquirimos así una aguda conciencia de que pertenecemos a la comunidad humana.
La ONU aprovecha la percepción favorable a la actual concepción de la globalización para someter esa palabra a una alteración semántica: es reinterpretada a la luz de una nueva visión del mundo y del lugar del hombre en el mundo. Esta nueva visión se denomina holismo. Esta palabra, de origen griego, significa que el mundo constituye un todo, dotado de más realidad y más valor que las partes que lo componen. La ONU está preparando un importante documento sistematizando esa interpretación holística de la globalización. Se trata de la Carta de la tierra, cuya redacción se encuentra en la fase final. Dicho documento sería invocado no sólo para superar a la Declaración universal de los derechos del hombre de 1948, sino incluso, según algunos, para reemplazar nada menos que al propio Decálogo.
Para consolidar dicha visión holística del globalismo, deben ser superados algunos obstáculos y elaborados ciertos instrumentos. Las religiones en general, y en primer lugar la religión católica, figuran entre los obstáculos que se deben neutralizar. Con ese objetivo se organizó, dentro del marco de las celebraciones del milenio en septiembre de 2000, la Cumbre de líderes espirituales y religiosos. Se busca lanzar la Iniciativa unida de las religiones, que tiene entre sus objetivos velar por la salud de la tierra y de todos los seres vivos. Fuertemente influenciado por la New age, dicho proyecto apunta a la creación de una nueva religión mundial única, lo que implicaría inmediatamente la prohibición a todas las otras religiones de hacer proselitismo. Según la ONU, la globalización no debe afectar sólo a las esferas de la política, de la economía, del Derecho; debe afectar al alma global. Representando a la Santa Sede, el cardenal Arinzé, obviamente, no aceptó firmar el documento final, que colocaba a todas las religiones en un mismo pie de igualdad .
Entre los numerosos instrumentos elaborados por la ONU respecto de la globalización, merece ser mencionado el Pacto mundial, que suscita grandes interrogantes: ¿podremos contar con las grandes compañías mundiales para resolver los problemas que ellas hubieran podido contribuir a resolver hace mucho tiempo si lo hubiesen deseado? ¿La multiplicación de los intercambios económicos internacionales justifica la instauración progresiva de una autoridad centralizada, llamada a regir la actividad económica mundial?
En la medida en que la ONU, influenciada por la New age, desarrolla una visión materialista, estrictamente evolucionista del hombre, desactiva la concepción realista que está subyacente en la Declaración universal de los derechos del hombre de 1948. Según esta visión materialista, el hombre, pura materia, es definitivamente incapaz de descubrir la verdad sobre sí mismo o sobre el sentido de su vida. De esta forma es reducido al agnosticismo de principio, al escepticismo y al relativismo moral.
Los nuevos derechos del hombre, según la ONU actual, surgirán a partir de procedimientos consensuales, que pueden ser reactivados indefinidamente. No son ya la expresión de una verdad inherente al hombre; son la expresión de la voluntad de aquellos que deciden. Este consenso, una vez adquirido, es invocado para hacer que se adopten convenciones internacionales que adquieren fuerza de ley en los Estados que las ratifican.
Estamos, pues, frente a un proyecto gigantesco, que ambiciona realizar la utopía de Kelsen, con el objeto de legitimar y montar un Gobierno mundial único, en el que las agencias de la ONU se transformarían en ministerios. Urge nos aseguran crear un nuevo orden mundial, político y legal, y es preciso apresurarse a encontrar los fondos para ejecutar el proyecto.
Dicha gobernación mundial ya fue desarrollada en el informe del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el desarrollo) de 1994. El texto, escrito a petición del PNUD por Jean Tinbergen, Premio Nobel de Economía (1969), evidencia ser un documento hecho por y para la ONU: Los problemas de la Humanidad no pueden ser ya resueltos por los Gobiernos nacionales. Necesitamos un Gobierno mundial.
El Derecho internacional positivo es el instrumento utilizado por la ONU para organizar la sociedad mundial global. Bajo el disfraz de la globalización, la ONU organiza en su beneficio la gobernación mundial. Bajo el disfraz de responsabilidad compartida, invita a los Estados a limitar su justa soberanía. La ONU globaliza presentándose cada vez más como un super-Estado mundial. Tiende a gobernar todas las dimensiones de la vida, del pensamiento y de las actividades humanas, ejerciendo un control cada vez más centralizado de la información, del conocimiento y de las técnicas; de la alimentación, de la salud y de las poblaciones; de los recursos del suelo y del subsuelo; del comercio mundial y de las organizaciones sindicales; en fin, y sobre todo, de la política y del Derecho. Exaltando el culto neopagano a la Madre-Tierra, priva al hombre del lugar central que le reconocen las grandes tradiciones filosóficas, jurídicas, políticas y religiosas.
Ante esta globalización construida sobre cimientos de arena, es preciso reafirmar la necesidad y la urgencia de fundar la sociedad internacional en el reconocimiento de la igual dignidad de todos los hombres. El sistema jurídico que predomina en la ONU torna dicho reconocimiento estrictamente imposible, pues hace que el Derecho y los derechos del hombre surjan de determinaciones voluntarias. Es preciso, por tanto, reafirmar la primacía del principio de subsidiariedad, tal como debe ser correctamente comprendido. Esto significa que las Organizaciones internacionales no pueden expoliar a los Estados, ni a los cuerpos intermedios, ni en particular a la familia, de sus competencias naturales y de sus derechos, sino que, al contrario, deben ayudarles a ejercerlos.
La Iglesia no puede dejar de oponerse a dicha globalización, que implica una concentración de poder que exhala totalitarismo. Delante de una globalización imposible, que la ONU se esmera en imponer alegando un consenso siempre precario, la Iglesia debe aparecer, semejante a Cristo, como señal de división. No puede endosar ni una unidad, ni una universalidad que estuvieren por encima de las voluntades subjetivas de los individuos, o impuestas por alguna instancia pública o privada. Frente al surgimiento de un nuevo Leviatán, no podemos permanecer callados, ni inactivos, ni indiferentes.
Michael
Schooyans. alfayomega.com
nº 267
última
actualización: 2002-05-05 02:20:17
El
amo del mundo
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Muerto el comunismo, y agonizando sus ideólogos por angustia vital o reloj
biológico, ya sólo quedan dos clases de profetas para este mundo nuestro de
misses, grandes hermanos y artistas pre-embrionarios de Operación Triunfo: los
Francis Fukuyamas de hoy, y el anhelo del «Fin de las ideologías», o
eclesiásticos como Robert Hugh Benson, que ya hace un siglo, en 1904,
pronosticó el surgimiento de un humanitarismo de tipo totalitario. En su novela
fantástica de trama político-religiosa, titulada «El amo del mundo» (Rialp),
Benson, hijo del primado de la Iglesia anglicana, y posteriormente convertido
al catolicismo, nos transporta a una historia en el que un sacerdote romano
lucha contra un régimen «humanitario» que intenta reducir a la Iglesia y al cristianismo
a una inocua moral.
La profecía de Benson parece cumplirse en nuestros días, con esas Naciones
Unidas de Kofi Annan transformándose en el sherif del mundo, además de
ideólogo, dios, gestor, Gran Hermano... en definitiva, «El amo del mundo».
En el futuro régimen humanitarista que nos espera «el catolicismo no es
perseguido ¬dice el filósofo italiano Augusto Del Noce¬, sino más bien,
absorbido; pero si se cumplen ciertas condiciones, la sección de rito católico
puede subsistir en el ecumenismo humanitario». Los humanitaristas ya han dejado
claro el mensaje a los católicos: ¿podéis vivir pero recluidos en las
sacristías o ayudando a los pobres; no se os ocurra proclamar vuestra verdad!
Alex
Rosal. La Razón
20.III.2002
última
actualización: 2002-05-05 02:22:06
La cara oculta de la ONU
Entrevista a Michel Schooyans
Profesor emérito de la Universidad de Lovaina
Por Luca Fiore
Il Mattino della Domenica
Lugano, 24 de junio de 2001
1. Durante el "Congreso sobre la Globalización, la Economía y la Familia", organizado en Roma del 27 al 30 de noviembre de 2000 por el Consejo Pontificio para la Familia, usted expuso la concepción de la globalización según la ONU. Esta concepción se encuentra también ampliamente analizada en su reciente libro, La face cachée de l’ONU, editada por Éditions du Sarment/Fayard, Paris, 2001. Según usted, esta concepción tiende a considerar que el medio ambiente tiene más valor que la persona. ¿Cuál es la cuestión? ¿Cuál es su preocupación?
Globalización, Mundialización: dos términos que se incorporaron al lenguaje de todos los días; dos conceptos que son objeto de debates y de discusiones que comprometen el futuro de la sociedad mundial. Estos términos significan ante todo que las sociedades humanas se hicieron interdependientes: por ejemplo, una devaluación del yen japonés repercute sobre toda la economía mundial. Esto significa también que las sociedades están integradas: los viajes y los medios de comunicación permiten que los hombres se conozcan mejor; la información científica es ampliamente divulgada y discutida en foros virtuales abiertos las 24 horas del día. Es evidente que hay que alegrarse de esta evolución y es claro que convoca a rediseñar los instrumentos que regulan las relaciones internacionales.
Tradicionalmente, dichas relaciones internacionales se organizan en torno a dos grandes modelos. Por un lado, un modelo encarnado hoy por los Estados Unidos. La globalización se concibe en este caso a partir del proyecto hegemónico de la nación dominante, cuyo objetivo es imponer una organización del mundo de inspiración neoliberal. Este proyecto posee ante todo una fuerte connotación económica: tiene por objetivo la globalización del mercado; pero comporta también una voluntad de gobernar políticamente el mundo. Este proyecto hegemónico no puede ser realizado sin una connivencia de otras naciones ricas. El otro modelo es heredero del internacionalismo socialista y, si bien insiste sobre la necesidad de reformas económicas, coloca en primer lugar un objetivo político: limitar la soberanía de los Estados y colocar estos bajo control de un poder político mundial. El método para alcanzar este objetivo no es más revolucionario; sino reformista, dentro del espíritu de Gramsci.
Cuando habla de globalización, la ONU incorpora los significados de este término que acabamos de señalar. Pero aprovecha la posibilidad ofrecida por esta palabra para imprimirle una nueva significación. Se interpreta la globalización a la luz de una nueva visión del mundo y del lugar que ocupa el hombre en el mundo. Esta visión "holística" considera que el mundo constituye un todo que posee más realidad y valor que las partes que lo constituyen. Dentro de este todo, la aparición del hombre sólo significa un avatar de la evolución de la materia.
2. Usted también expresó serias reservas en relación a la Carta de la Tierra, un documento de la ONU en preparación y próximo a ser publicado. Usted afirma que dicho documento está influenciado por el pensamiento de la New Age. ¿Cuál es la relación entre la New Age y dicho texto?
Se trata de un proyecto de documento, del cual uno de los autores no es otro que el mismo Mikhail Gorbatchev. ¿Qué destaca este documento? El hombre, siendo sólo el producto de una evolución material, debe someterse a los imperativos del mundo que lo rodea, de la Naturaleza, de la Ecología. Aquí es evidente la influencia del filósofo Thomas S. Kuhn, uno de los grandes inspiradores de la New Age, y se confirma en los libros de Marilyn Ferguson en la misma corriente. El hombre debe aceptar no ser más el centro del mundo. Según esta interpretación de la naturaleza y del hombre, la "ley natural" ya no es más aquella que está escrita en el corazón y en la inteligencia del hombre, sino que es la ley implacable y violenta que la naturaleza impone al hombre. Los ecologistas de la New Age presentan incluso al hombre como un predador. Y como toda población de predadores, aseguran, debe ser contenida e imperativamente restringida dentro de los límites del desarrollo sustentable.
3. ¿Cuál es la relación entre esta Carta de la Tierra y la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948?
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948, se inclina delante de una verdad que se impone a todos. Ella reconoce que todos los hombres tienen derecho a la vida; que nacen libres e iguales en dignidad; que son libres de asociarse, de elegir el régimen político que los gobierne, de organizarse en sindicatos, de fundar una familia, de adherir a una religión, etc. Todos los hombres tienen el derecho de participar en la vida política y en la vida económica porque todos tienen algo único para aportar a los otros hombres. Todos los totalitarismos del siglo XX surgieron del desprecio a estos derechos inalienables. La promoción de estos derechos en el mundo es el medio para enfrentar a los sistemas que reducen al hombre a ser simplemente un consumidor en el mercado, un engranaje del Estado, un instrumento del Partido, un espécimen de tal Raza. La gran originalidad de esta Declaración es que pretende fundar las nuevas relaciones internacionales sobre la base del reconocimiento, por todas las Naciones, de los derechos fundamentales de todos los hombres.
La Carta de la Tierra abandona e incluso ataca el antropocentrismo judeocristiano y romano, reforzado por el Renacimiento, y llevado a su punto de incandescencia en la Declaración de 1948. El documento proyectado no sólo intentaría enmascarar la Declaración Universal, sino también, según algunos, debería suplantar incluso el Decálogo!
4. Usted habló incluso del proyecto de la ONU de instaurar progresivamente un "supergobierno mundial" que estaría en una jerarquía superior a los cuerpos intermediarios, las naciones, e impondría un pensamiento único gracias al control de la información, de la salud, del comercio, de la política y del derecho. ¿No es una imagen del futuro muy "orwelliana"?
La argumentación "ecológica" desarrollada en la Carta de la Tierra es en realidad un artificio ideológico para camuflar algo más grave: entramos en una nueva revolución cultural. En efecto, la ONU está instaurando una nueva concepción del derecho. Esta concepción es más anglosajona que latina. Las verdades fundadoras de la ONU referidas a la centralidad del hombre en el mundo son desactivadas poco a poco. Según esta concepción, ninguna verdad sobre el hombre se impone a todos los hombres: a cada uno su opinión. Los derechos humanos no son más reconocidos como verdades; son objeto de procedimientos, de decisiones consensuales. Se negocía, y al término de un procedimiento pragmático, se decide, por ejemplo, que el respeto a la vida se impone en ciertos casos pero no en otros, que cierta manipulación genética justifica el sacrificio de embriones, que la eutanasia debe ser liberada, que las uniones homosexuales tienen los mismos derechos que la familia, etc. De aquí surgen los llamados "nuevos derechos del hombre", siempre renegociables en beneficio de los intereses de aquellos que pueden hacer prevalecer su voluntad.
Para instaurar dichos "nuevos derechos" y principalmente la concepción del derecho que le es subyacente, se deben privilegiar dos mecanismos de acción. En primer lugar, se debe debilitar a las naciones soberanas, pues ellas son generalmente las primeras a proteger los derechos inalienables de sus ciudadanos. Luego, en las asambleas internacionales, se debe obtener el mayor consenso posible, recurriendo, si es necesario, a la corrupción, al chantaje o a la amenaza. Una vez adquirido, el consenso puede ser invocado para hacer adoptar convenciones internacionales, que adquieren fuerza de ley en los Estados que las han ratificado. Este tipo de globalización, sostenida por una concepción puramente positivista del derecho, justifica las más vivas inquietudes.
5. El título de su último libro es La Cara Oculta de la ONU. ¿Cuál es esta cara, y quién se esconde detrás?
En documentos tan complejos como los de la ONU que se refieren a distintas facetas de la globalización, la falta de transparencia hace evidentemente difícil la prueba directa y la demostración matemática. La experiencia reciente, en Francia, de "chanchullos" confirma que ninguna organización está dispuesta a reconocer que está infiltrada por la acción de cofradías secretas, por la presencia en su seno de "mafias" y de "redes de influencia". Sin embargo, no hay duda de que este tipo de sociedades existen. Se las conoce no sólo por su accionar, sino también por lo que dicen públicamente algunos de sus miembros, por ejemplo en la televisión. Claro está que hay siempre personas dispuestas a negar fervorosamente las evidencias, incluso cuando ni siquiera saben dónde buscar los documentos. Pero, ¿es necesario que los miembros de la DGSE (Dirección General de la Seguridad Exterior) desfilen con un brazalete para saber que la DGSE existe?
En realidad, la ideología onusiana de la globalización está impregnada de referencias agnósticas, utilitaristas y hedonistas. Si analizamos pacientemente las recientes reuniones de la ONU, referentes a temas tan diversos como salud, población, medio ambiente, habitat, economía mundial, información, educación –por citar sólo estos ejemplos, aparece una remarcable comunidad de inspiración y así como también una remarcable convergencia de objetivos. Está claro que, a instigación de los Estados soberanos miembros, la ONU deberá proceder a una auditoría interna, sin lo cual dará cada vez más la impresión de estar bajo la influencia de una mafia tecnocrática. Después de varios años de investigación, llegué a esta conclusión con alguna anticipación en relación a otros investigadores. Sin embargo, si usted me pregunta si yo he visto la "mano invisible", debo responderle que sólo vi su sombra. Pero, en este caso, es suficiente.
Traducción de la Dra. Beatriz de Gobbi.
GENOCIDIO MALTUSIANO
Excelente artículo que refleja que las políticas
internacionales de hoy no responden (al menos exclusivamente) a un interés sólo
económico sino, y lamentablemente, ideológico.
Las ideologías no han muerto, sino que se han mudado su ropaje intelectual por
uno cientificista, han invadido los grandes centros de poder y, financiadas por
los estados dominantes se enseñorean para atacar despiadadamente a los pueblos
menos desarrollados con un solo objetivo: no dejarlos crecer al punto de
convertirse en un peligro, mantener grandes territorios despoblados para que
sirvan de reservorios de una humanidad "elegida".
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Población y soberanía
nacional por Michel Schooyans |
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El éxito de las tesis
maltusianas se debe primero a su aparente simplicidad y a su carácter
perentorio. Desde 1798, el célebre pastor anglicano nos advierte: el crecimiento
de la producción alimenticia se lleva a cabo según una progresión aritmética;
el crecimiento de la población obedece a una progresión geométrica. Los
pobres deben retrasar la edad para casarse. Las leyes sociales perturban el
juego de las leyes de la naturaleza, que quiere seleccionar a los más aptos y
eliminar al reste. Desde 1803, Malthus precisará que no todos tienen
reservado un lugar en el banquete de la naturaleza; la naturaleza notifica a
los inútiles que tienen que irse, y no tarda en ejecutar su propria orden
(1). A pesar de haber sido repetidamente criticadas y
desmentidas por los hechos, las tesis del pastor anglicano siguen siendo
retomadas con implacable constancia. Las encontramos ya sea en su formulación
original, ya sea puestas de relieve sobre algún punto en particular o bien,
por el contrario, maquilladas. En el presente trabajo, seguiremos estas
metamorfosis hasta nuestros dias (2). Desde el siglo XIX, estas tesis son reforzadas con el
aporte del organicismo, divulgado en particular por Herbert Spencer
(1820-1903): la sociedad humana es un cuerpo cuyos miembros son muy
diferentes en función de su utilidad, su valor o su dignidad. Es inadmisible
que los menos dotados perjudiquen a toda la especie. Es pues preciso que
ayudemos a la naturaleza a efectuar su selección. Galton (1822-1911)
precisará incluso que esta selección debe ser artificial. Los médicos tendrán
un papel preponderante en este programa de eugenismo (3). Según
John Stuart Mill (1806-1872), análogas diferencias se encuentran entre las
sociedades; entre éstas hay una jerarquía determinada, y las menos dotadas
deben aceptar su subordinación a las más "civilizadas". En relación
con esto, hablase a veces de darwinisino social. El neomaltusianismo se afianza poco después, y es
representado por Margaret Sanger (1883-1966). Esta corriente emprende la
mezcla de las tesis maltusianas sobre la población con una doctrina moral
individualista, hedonista y utilitarista. Esta moral del placer individual
disocia el comportamiento sexual de la procreación. En la unión sexual el
placer es el bien; el niño, es el riesgo. El otro es interesante en la medida
que me aporta placer y/o provecho. De ahí se deriva el rechazo al matrimonio,
el elogio del amor libre, del eugenismo, etc. Según Malthus, la superficie terrestre limita
inexorablemente la producción alimenticia, y los límites de ésta determinan
sin piedad el número de hombres que el mundo puede contener. Este tema de la
tierra va a conducir a la temática contemporánea de la ecología. Tema
este que tiene raíces históricas notables. Centrada sobre la expansión,
incluso la agresión, el imperialismo británico se traduce en políticas de
conquistas territoriales y de explotación de recursos naturales. Por su
parte, los Estados Unidos no esperan el fin de la Guerra de Secesión para
poner en práctica la doctrina mesiánica del Destino manifiesto. La anexión de
Florida, Texas, California, las guerras de Cuba y Filipinas, la separación de
Panamá y Colombia, etc. permiten comprender la importancia de las "zonas
de influencia", de las "fronteras" movibles, "cotos de
caza reservados" - y de lo que las geopolíticos alemanes pronto llamarán
el "espacio vital". La vulgata maltusiana se presenta pues como un
tronco cuya sabia nutre tres tipos principales de ramificaciones: el
organicismo, el neomaltusianismo, el ecologismo. En total, tenemos pues,
cuatro componentes cuyas interconexiones aparecen ya desde el siglo XIX. Metamorfosis de estos componentes Veremos ahora como estos componentes se encuentran en
ciertos discursos que la ONU o sus agencias consagran a la población. Nos
referimos aquí, de manera especial al FNUAP, al Banco Mundial, a la
Organización de la Salud, al PNUD, a la UNICEF, a la FAO e incluso a la
UNESCO (4). Vamos a mostrar bajo qué formulaciones son retomados y
explicitados hoy día los cuatro componentes que hemos identificado (5) . Vuelta al maltusianismo ¿Cómo aparece la vulgata maltusiana original en los
discursos de estas instituciones internacionales y en las conferencias organizadas
por ellas? El crecimiento poblacional - se dice- es exponencial. La
producción alimenticia no funciona igual. La tierra no puede alimentar a
todos. Los pobres del Tercer Mundo tienen demasiados hijos y son responsables
de su propia miseria. El crecimiento poblacional es causa de la pobreza y del
desempleo; y es un obstáculo para el desarrollo. Además, la concentración de
pobres en las ciudades es causa de delincuencia y de criminalidad: ciertas
declaraciones de la Conferencia de Estambul sobre el hábitat (1996) lo
subrayaron (6). Con afirmaciones como estas: "Sin control de la
población no hay desarrollo posible", a partir de la IIa
Conferencia Internacional sobre la Población (Belgrado, 1965), la
planificación de los nacimientos es presentada como una forma de ayuda para
el desarrollo. En sus decisiones sobre procreación, las parejas deben tomar
en cuenta el contexto social. Poco después se dirá que es preciso
"monitorear", es decir controlar y limitar el crecimiento de la
población. Este era el objetivo de la Conferencia del Cairo sobre Población y
Desarrollo (1994). Desde entonces, se pide a los Estados un reporte de lo que
han hecho para aplicar el "plan de acción" decretado "por
consenso" en el Cairo. Anteriormente, la Conferencia de Río (1992) había
alimentada la idea que la capacidad portadora de la tierra se había alcanzado
o incluso rebasado. En su definición original, el desarrollo "sustentable"
requeriría de un control de las poblaciones. Si este control no se
realizaba, la bomba "P" (población) no tardaría en explotar. Vuelta al organicismo En 1946, Julian Huxley fue puesto a la cabeza de la
UNESCO. Era conocido por ser partidario de la esterilización de los débiles
mentales y de aquellos con quienes la sociedad no sabía que hacer. Una variante
de este eugenismo se encuentra en Frederick Osborne quien, en 1952,
llega a ser primer presidente del influyente Population Council. Esta
institución privada merece ser mencionada aquí por la influencia que el grupo
Rockefeller ejerce a través de ella, y hasta nuestros días, en los programas
demográficos de la ONU y de sus agencias. Recordemos que Galton prefería la selección artificial
en lugar de la selección natural de Malthus, introduciendo pues un
elemento voluntarista, es decir intervensionista. Son los pobres
quienes fracasan y los ricos los que triunfan. Los primeros fracasan y con
ello prueban que son inferiores; los segundos triunfan y prueban con ello que
son superiores. Por el bien de la humanidad, hay que impedir a los pobres la
procreación y fomentarla entre los superiores. Ahora bién, desde la Conferencia de Bucarest (1974)
aparece la dimensión voluntarista del control demográfico, especialmente
entre los pobres, este control requiere de una acción sistemática. La IVa
Conferencia (México, 1984) menciona la necesidad de un plan de acción, cuya
mejor formulación es obra de la Conferencia del Cairo (1994). En la
actualidad son múltiples las reuniones que se dedican ampliamente a comprobar
la aplicación de este plan de ación. Frecuentemente, la estrecha asociación entre eugenismo y
selección artificial es puesta en obra para "justificar" e incluso
patrocinar algunas secciones de los programas de la ONU cuyo objetivo es
contener las poblaciones del mundo, según criterios que discriminan a los
pobres. Ted Turner, patrón de la CNN, o Bill Gates, Mister Microsoft,
distribuyen donativos faraónicos en la ONU, y en particular en el FNUAP,
destinados a reducir los nacimientos entre los pobres en vez de crear
prioritariamente escuelas que, llegado el momento, harían explotar sus
propios mercados... Vuelta al neomaltusianismo Los primeros neomaltusianos alimentaron el argumentario
individualista, libertario y feminista. El neomaltusianismo actual insiste,
por su parte también, en el derecho al placer individual y en la emancipación
de las mujeres. Sin embargo, sobretodo a partir del reporte del FNUAP de
1994, la educación y la emancipación de las mujeres son previstas como un
poderoso medio para hacer bajar el crecimiento de la población. Es por
eso que la educación de las mujeres debe incluir una sección importante
relacionada con la educación sexual y la "salud reproductiva" que
forma parte de los "nuevos derechos" proclamados: derecho a
la anticoncepción, al aborto, a la esterilización, a la homosexualidad, a la
eutanasia. Estos "nuevos derechos" deberían poder responder a
"necesidades insatisfechas". En la Conferencia de Copenhague
(1995), bajo la presión de lobbies o cabildeos homosexuales, estos nuevos
derechos han sido llamados a cubrir "comportamientos fuera de las
normas". Tanto en Pekín (1995) como en Estambul (1996), la familia
es presentada como el lugar prototípico de la lucha de clases; en ella, la
mujer es oprimida por el hombre quién, imponiéndole el "fardo" de
la maternidad, le impide realizarse al tiempo que aporta su contribución a la
producción. La liberación de la mujer pasa pues por la destrucción de la
familia. Tema clásico del neomalthusianismo, la destrucción de la familia
aparece a partir de ese momento bajo la rúbrica de los "nuevos
modelos" de familia: al lado de la familia monogámica y heterosexual
tradicional, aparecen las - así llamadas - "familias" monoparental,
homosexuel, recompuesta, etc. Durante la Conferencia de Pekín (1995), todos estos temas
fueron agrupados bajo la etiqueta del "gender" (género): la
diferencia de roles atribuidos al hombre y a la mujer en la sociedad no
tienen ningún fundamento natural; estas diferencias son producto de la
cultura y, como tales, pueden y deben ser abolidas. Estamos en plena
revolución cultural. Vuelta al ecologismo Malthus temía la disparidad entre, por un lado, las
tierras cultivables y los recursos alimenticios y, por otro lado, el número
de bocas por alimentar. A pesar de estudios científicos que desmienten la
vulgata maltusiana, la extensión de esta tesis del pastor anglicano viene
generalizada y aplicada a las relaciones entre la Tierra y el hombre. En la
ampliación de la disparidad expresada por Malthus, se observan diferentes
etapas. Para empezar, henos aquí a bordo del Radeau de la
Méduse, del pintor Géricault, o sobre los botes salvavidas del Titanic.
La nave Tierra incluye alrededor de seis mil millones de pasajeros y
estaría sucumbiendo. Ahora bien, las lanchas de salvamento solo pueden
recibir a la tercera o cuarta parte de los pasajeros. Es preciso entonces sin
ninguna piedad cortar las manos de quienes quieren subir a las lanchas; de no
ser así todos perecerán. Coustaud, versado en demografía pelágica,
recomendaba entonces que se redujese la Población mundial al cuarto de su
nivel actual. Siempre de conformidad con la tradición maltusiana, los
pobres son el blanco que se debe perseguir de manera prioritaria. Su
crecimiento demográfico sería la causa de la degradación del medio ambiente:
deforestación, desperdicio de recursos, sobrecalentamiento, deterioro de la
capa de ozono, etc. El hombre sería el más grande "predador". La
Conferencia de Rió (1992) fue consagrada enteramente a estos temas. Maurice
King recomienda la organización de "reservas"" confinadas en
"parques" protegidos por "rangers", algo así como una
policía demográfica. La tarea de estos "rangers" sería
"contener" a las poblaciones pobres en los límites de ciertas
quotas. Ocurre lo mismo con hombres que con elefantes: serían una amenaza
para el medio ambiente; los equilibrios "naturales" deben pues ser
protegidos a todo precio. En caso de no poder contener el crecimiento
demográfico entre los pobres, habría que dejarlos morir. De donde se
desprende, después del proceso emprendido por Malthus contra las "leyes
parroquiales" favorables a los pobres, el proceso, hoy en día, de la
ayuda a los pobres de nuestra época. El mensaje de Malthus sigue siendo
actual: ayudar a los pobres es transgredir la moral natural; si la
Señora Naturaleza es violenta, la sociedad también debe ser violenta. La exaltación del medio ambiente ha conducido a una
radicalización de las ecologías anteriores. Ya la Conferencia de Bucarest
(1974) consideraba que el crecimiento de la población afectaba al medio
ambiente y se había convertido en problema internacional. La
"ayuda" para este objetivo - dicen hoy día - debe ser reforzada. Esta radicalización es tan marcada durante la Conferencia
de Estambul (1996), que evidencía la relación entre planificación territorial
y planificación de los nacimientos. En adelante, según Luc Ferry, el hombre
ya no es el centro del universo. el antropocentrismo de la tradición
occidental, y en particular cartesiano, ha fracasado (7)7.
El hombre no trasciende la naturaleza material; es un ser entre otros,
inmerso en el universo. El hombre no sólo debe someterse al Estado o el
Estado a las organizaciones internacionales; debe igualmente reconocer que
los animales también tienen derechos; debe someterse a la Tierra Madre y, tal
y como promueve la Nueva Era, reverenciar a Gaïa. La ideología de la seguridad demográfica Más que nunca las tesis maltusianas son reactivadas y son
objeto de diversas presentaciones y de acentuaciones variables. Escondida
bajo ropajes diferentes, reaparece la cantaleta maltusiana. el número
excesivo de hombres es la primera causa de las desgracias que afectan a la
humanidad. Se debe entonces aumentar la ayuda asignada a los
programas de control de la natalidad y reforzar, con el mismo
objetivo, los poderes de las organizaciones internacionales, especialmente
de la ONU y de sus agencias - así como de las ONG identificadas como de
confianza. Los temas maltusianos se entrelazan y dan origen a una
ideología cientista caracterizada por la mono-causalidad. El parámetro
demográfico es tan exaltado que se invoca tanto para iluminar el pasado como
para legitimar programas de acción cada vez más voluntaristas, es decir, de
hecho, impuestos a los individuos y a los Estados. Hemos llamado a esta ideología la ideología de la
seguridad demográfica, por analogía con la "doctrina de la seguridad
nacional" (8), doctrina a la que apelaban la mayoría de los regímenes
militares latinoamericanos en los años 60. Esta doctrina consideraba,
uniéndose a teóricos norteamericanos y europeos, que el antagonismo dominante
era el que oponía al Occidente liberal y democrático, con el Este totalitario
y comunista. Era preciso poner un dique, es decir contener el brote
que venía del Este. Este antagonismo se traducía en una guerra total, que "justificaba"
algunos regímenes de excepción. Esta ideología contaba con el miedo para
imponer a algunas poblaciones ávidas de desarrollo y libertad, sacrificios no
excentos de represión e incluso de violencia. La salvación de la Nación
suponía en principio legitimar un poder concebido a la manera de Hobbes:
poder "puro" que se expresaba mediante leyes que son la expresión
de la voluntad del Leviatán. Los cuatro componentes que hemos analizado se integran en
la ideología de la seguridad demográfica que, en la actualidad, reinterpreta
el "antagonismo dominante" aplicándolo a las relaciones Norte-Sur,
ricos y pobres. Según esta ideología, la mayor amenaza que podría
cernirse sobre el Norte, es la que vendría del Sur, pobre pero mucho más
poblado. De donde se desprende la necesidad imperiosa de poner freno al
crecimiento demográfico del Sur sin escatimar en los medios. La formulación
más cínica de esta ideología se encuentra en el Reporte Kissinger (1974) (9).
La nueva ideología cuenta a su vez también con el miedo
que el Sur - se dice - debe inspirar. El programa de acción de nosotros los
ricos, puede apelar a fundamentos sólidos, incluso "científicos', proporcionados
por Malthus y por sus continuadores. Y en vista de que nuestra causa es
"justa", estamos autorizados - dicen ellos - a recurrir a los
instrumentas de acción de que dispone la ONU, e incluso a reforzarlos. Análisis crítico de esta ideología Causa consternación observar el crédito que algunos
responsables de toma de decisiones políticas, otorgan ingenuamente a
construcciones ideológicas carentes de toda pertinencia científica.
Semejantes ayudas a la decisión sólo pueden conducir a catástrofes. Pasaremos
revista nuevamente a los cuatro componentes, evocando lo que dicen de ellos
estudios científicos de calidad indiscutible. Primacía del capital humano Fraguadas desde el siglo XIX, las tesis de Malthus fueron
desmentidas por las investigaciones y las realizaciones, iniciadas en México,
de Norman Borlaug, padre de la revolución verde en la India, lo que le valió
ser premio Nobel de la Paz en 1970. Todas las hambrunas de la actualidad
tienen su origen en guerras, ignorancia, malos gobiernos, corrupción, o
también en disfunciones de los sistemas de distribución. Asimismo, Julian
Simon, "nobelisable" muerto prematuramente, mostró que los recursos
naturales estaban lejos de agotarse; el único recurso que corre el riesgo de
faltar es el mismísimo hombre; sólo él tiene el poder de hacer de cualquier
cosa un recurso y de un recurso, una riqueza. El hombre es el primer capital
que se debe valorar. Además, hay que hacer notar que, desde hace años, los
demógrafos más respetados han llamado la atención sobre la caída generalizada
de las tasas de crecimiento de la población y sobre la baja, a veces
alarmante, de los índices de fecundidad. Estas tendencias ya se percibían
desde hace unos treinta años; sin embargo, como contradicen la vulgata
maltusiana, no fueron admitidas y reconocidas sino hasta hace poco por el
FNUAP y las demás agencias de la ONU involucradas. Asimismo, lejos de sacar
como conclusión la necesidad de cuestionar los programas de control, estas
agencias toman como pretexto los aniversarios de las Conferencias del Cairo y
de Pekín a fin de reclamar más recursos para el funesto "plan de
acción". Población y credibilidad nacional Es preciso señalar aquí que el efectivo y la estructura por
edad de la población son importantes para la afirmación de la soberanía de
una nación en el contexto general de las relaciones internacionales. Es lo
que enseña la historia y lo que la actualidad confirma cada día. Es cierto
que el estado de la población de una nación no basta para su afirmación
política, pero no se puede negar que es parte necesaria y ostensible de la
misma. De este modo, a pesar de las diferencias ideológicas que las separan,
ninguna gran nación puede darse el lujo de fomentar malas relaciones con
China, ni, por otro lado, con la India (10). La credibilidad internacional de
los dos gigantes de América Latina, Brasil y México, está fuertemente
hipotecada por su déficit demográfico. El globalismo
Las diferentes concepciones del globalismo deben
ser examinadas con mucha atención. Si globalismo significa que los hombres y
los Estados son responsables los unos de los otros, si con esto nos referimos
a un sentido más agudo de la solidaridad, no podemos mas que alegrarnos. Sin
embargo, junto con otros, Zbigniev Brzezinski abrió el camino para otra
concepción del globalismo, según la cual, los Estados Unidos deberían asumir
el liderazgo de un directorio de países ricos con el fin de evitar el caos
mundial. Esta prevención del desorden debería incluir la
"contención" de los países del Tercer Mundo y la repartición de las
tareas según el espíritu de John Stuart Mill (11). Aplicado a las relaciones entre Estados, ese globalismo
significa un cuestionamiento radical de la soberanía de las Naciones.
A este respecto, es extremadamente preocupante ver las instancias
internacionales - sobre todo la ONU, pero también la Unión Europea - roer la
autonomía de las Naciones soberanas a quienes sin embargo, deben su
existencia y su legitimidad. En particular, mediante convenciones, las
legislaciones nacionales son debilitadas, naciendo de este modo un nuevo
derecho, que es utilizado particularmente para imponer a las naciones pobres
"nuevos derechos" en materia de población (12). Vemos pues que ya no
se honra a la subsidariedad. La familia Habría que recordar aquí los efectos devastadores del
individualismo desmedido al que conduce el neoliberalismo y la violencia
resultante del mismo. Ahora bien, el contrapeso a esta desviación nos lo
ofrecen algunos estudios recientes relacionados con familia. Gary Becker recibió el premio Nobel de Economía en 1992
par haber mostrado el papel capital de la familia y de la educación en
la sociedad (13). Es primordialmente en familia que se forma el "capital
humano", el único que importa en definitiva, y que corre el riesgo de
faltar. Es en la familia que se forma la personalidad del niño. Es ahí donde
el niño aprende el sentido de la iniciativa, de la responsabilidad, de la
solidaridad, etc. tantas cualidades altamente apreciadas en la sociedad. En esta formación - agrega Cary Becker - el papel de la
madre es esencial: es ella quien despierta estas cualidades y quien enseña al
niño a estudiar, a ordenar sus cosas, a ser ahorrativo, etc. De ahí el valor
específico de la actividad materna, que debería ser reconocida en, y por la
sociedad. El niño no sólo es un bien para sus padres; es un bien para la
sociedad. La actividad materna no es simplemente un bien "privado";
es un bien aportado a la sociedad. De ahí la necesidad de ofrecer a la mujer
las condiciones de una decisión verdaderamente libre: ya sea consagrarse a la
familia, ya sea optar por una profesión, o bien conciliar ambas. Estas conclusiones son corroboradas a contrario por
Claude Martin quien estudió "el postdivorcio". El divorcio aumenta
el riesgo de marginalización, e incluso de exclusión, del cónyuge separado
más vulnerable (14). El Estado-Providencia crea por sí mismo problemas que no
puede resolver: adulando a los individuos, debilita la institución familiar
que sería la primera en remediar las carencias del Estado-Providencia... En pocas palabras, a la sociedad y al Estado les conviene
sostener a la familia y ayudarla a educar bien a los niños que nacen en su
seno. Gestores responsables Tanto en el medio ambiente en general como con los
recursos que en él se encuentran: el hombre debe administrar el mundo natural
de manera responsable. La responsabilidad de las agresiones contra el medio
ambiente se encuentra tanto en hombres coma en compañías devorados par una rapacidad
sin límites, como en el caso del Amazonas; o en quienes deforestan y
desertifican porque no tienen acceso a otro tipo de combustibles; o en
quienes para encontrar oro, matan la fauna acuática; o en quienes toman
océanos y lagos coma desagües; o en quienes no quieren disciplinar su
consumo, como en los países ricos; o en aquellos cuyas industries contaminan,
como en los países del Este europeo. Es falso y deshonesto imputar a una
"población excesiva" la responsabilidad de semejantes agresiones. Impugnar. un derecho político esencial Al final de este análisis crítico, se ve claramente que
la ideología maltusiana, introyectada por varias publicaciones de agencias de
la ONU, hace poco caso del hombre, de sus capacidades inventivas, de su
libertad, de su sociabilidad. Según esa ideología, el hombre es objeto de
determinismos inexorables, a los que se encuentra necesariamente sometido.
Estos determinismos se observan en el crecimiento fatal de las penurias, en
el carácter insuperable de las desigualdades naturales, en el servilismo
irremediable del hombre a sus pasiones, por último en la imposibilidad para
el hombre de librarse del anclaje que lo clava por entero al cosmos. El drama es que, en la medida en que la ONU acogió esta
ideología íntegramente materialista, con el determinismo que es su remate
inevitable, la misma ONU corre el riesgo de sucumbir a la intolerancia y al
dogmatismo. Al poner en la trampa a sus miembros, la ONU acabó por caer en la
trampa de su misma ideología. Erigiéndose en depositaria de la "verdad
ideológica", ella debe necesariamente volverse intolerante,
rechazar toda crítica, ignorar con exceso de soberbia el mentís de los
hechos. De ahí su obsesión por el consenso en las reuniones
internacionales y la ocultación sistemática de las reservas que emanan de
medios "políticamente incorrectos". Si el colegio de las naciones
miembros no retoma el control de esta organización, la ONU podría generalizar
en el mundo el modelo chino: la producción de la riqueza humana sería
planificada por tecnócratas ideológicamente "iluminados", de
quienes estaría prohibido discutir los oráculos. Si la ONU quiere conservar
su credibilidad, sólo podrá lograrlo liberándose de esta ideología mediocre,
reaccionaria y paleo-imperial. Desarrollo y libertad Amartya Sen, premio Nobel de Economía en 1998, elaboró
una obra que arroja nueva luz sobre la pobreza en general y las hambrunas en
particular. Siguiendo caminos algo diferentes a los que tomaron Borlaug,
Becker y Simon, el célebre economista de Cambridge mostró que la pobreza no
tiene nada de fatal. Es el hombre el principal responsable de ello, no la
naturaleza, y precisa: la pobreza debe medirse tomando en cuenta no sólo el
ingreso sino también la escolaridad, la facilidad para acceder a la atención
médica, a reformas agrarias y fiscales, etc. La pobreza es la consecuencia de
malas gestiones económicas, es decir de malas decisiones tomadas por hombres:
es la cara de un fracaso. Ahora bien, para corregir esos errores y poner fin a esos
fracasos, se necesita antes que nada un ambiente político
favorable. Para empezar, es preciso que todos tengan derecho a la
libertad de expresión; hay que poder criticar las malas medidas económicas ya
que, ahí donde todos son instruidos y tienen derecho a la palabra crítica, los
dirigentes que cometan errores y no los corrijan, serán reprobados en las
siguientes elecciones. Poniendo vigorosamente de relieve el papel del hombre,
Amartya Sen muestra cuán estrecha es la relación entre la economía y la
política; subraya en particular que las hambrunas se deben al hecho que
quienes las padecen no tienen derechos; en particular no pueden expresarse
para criticar el establishment. La lectura que Amartya Sen hace de la hambruna puede ser
extendida al conjunto de los parámetros que caracterizan a la pobreza y al
desarrollo: ingreso, sí, pero también salud, escuela, esperanza de vida, etc.
Será imposible luchar contra la pobreza, será imposible procurar desarrollo
si no se reconocen los derechos de todos los hombres involucrados.
Dicho de otro modo, no hay desarrollo sin democracia política, como no hay
democracia "'sin libertad para censurar". Si es así, queda confirmado que la tendencia al
dogmatismo ideológico, que se constata a veces en la ONU, no puede tolerar el
derecho que tienen los pobres a la palabra. Privados de palabra, privados de
escuela, privados de salud - en una palabra - privados de libertad, los
pobres no tienen su lugar en el gran banquete de la naturaleza. "La
tentación de imponer un control obligatorio de los nacimientos, escribe
Amartya Sen, aparece en el momento en que un gobierno tiene prioridades
diferentes a las familias mismas" (15). Según ciertos textos de la ONU y
de sus agencias, la prioridad es hacer que los pobres se traguen la poción
ideológica, que la subscriban, en ningún caso que la discutan. Si no fuese detenida, esta derivación, que no puede
valerse de la Carta de San Francisco (1945) y que es francamente contraria a
la Declaración de los Derechos Humanos (1948), desembocaría en un desastre
económico y político del cual el "modelo chino" es sólo una lúgubre
prefiguración. El demógrafo de cara al poder Al término de esta revisión, se desprenden varias
enseñanzas relativas a la población y a la demografía. 1. La ciencia demográfica ha dado y continúa dando servicios
inestimables a la comunidad humana. Sin embargo, el responsable de la
toma de decisiones políticas debe siempre tener en mente los limites
inherentes a esta disciplina científica. Aún hechos en las mejores
condiciones, los censos sólo dan estimaciones. En cuanto a las proyecciones y
a las previsiones, tal y como se desprende de los resultados incluso de la
ONU, deben ser tomadas con la mayor circunspección y son regularmente
desaprobadas. No contamos con ningún método que nos permita decir con certeza
lo que será el comportamiento reproductivo de las parejas en tal o cual
sociedad. 2. Desde el inicio de este siglo, la ciencia de la
población permitió estudiar la morbilidad y en particular delimitar mejor las
enfermedades infecciosas; en ese sentido fue particularmente de gran ayuda
para los servicios de migración. Con el perfeccionamiento de los servicios de
estado civil, la demografía ofreció a las naciones un mejor conocimiento de
su fuerza de trabajo y de sus capacidades. Frecuentemente, después de las
guerras los gobiernos han promovido medidas natalistas. 3. Desde los años 60, los poderes públicos han sido cada
vez más influenciados por la ideología maltusiana, divulgada ante todo desde
los países anglo-sajones. Impregnados de esta ideología, y disponiendo de
recursos cada vez más considerables, los Estados, vigorosamente incitados por
las organizaciones internacionales públicas y privadas, intervinieron cada
vez más abierta y directamente en la planificación autoritaria de las
poblaciones. La India y China son los casos más conocidos, pero un
intervensionismo parecido se observa en América Latina, en particular en
México, y en África. La ideología maltusiana pretende "legitimar"
campañas que persiguen como blanco preferencial - y "por su propio
bien" - a poblaciones sin defensa. Numerosos testimonios dan fe de que
estas poblaciones no están "completamente informadas" y que tampoco
están en condiciones de dar un "consentimiento libre y aclarado" de
las medidas antinatalistas que se les prometen para "su beneficio".
La ideología maltusiana está aquí al servicio del engaño, de la coerción o de
la fuerza. Exportada a los países en pleno desarrollo, se ha convertida en el
arma más pérfida que utilizan los países ricos en la confrontación disimulada
que han emprendido en contra del Tercer Mundo. 4. Las intervenciones cada vez más notorias de los
poderes públicos en la dinámica demográfica, inducen transformaciones
radicales en la sociedad política. En nombre de la ideología maltusiana,
el comportamiento reproductivo de los ciudadanos y la célula familiar están
cada vez más expuestos a la intrusión del Estado. Pero los Estados
particulares están cada vez más expuestos a las presiones que vienen de la
ONU, de sus agencias e incluso de la Unión Europea. La ayuda a los países del
Tercer Mundo cada vez está más condicionada a la aceptación de
programas maltusianos. La subsidiariedad ya no se respeta puesto que las
parejas son cada vez más "administradas" en sus decisiones más
intimas y que las Naciones ven corroída su soberanía en nombre del
"estado se necesidad" creado por la, así llamada, "explosión
demográfica". 5. El impacto producido por las metamorfosis del
maltusianismo contrasta con el carácter precario de las bases científicas
sobre las que él descansa. Este contraste dirige a la comunidad
demográfica nacional y mundial un llamando a un examen de conciencia. La mayoría de las grandes disciplinas científicas
mantienen relaciones ambiguas con el poder. Algunas veces los gobernantes se valen
de científicos para gobernar, otras, los científicos pretenden gobernar en
virtud de su saber. De este modo los sabios oscilan a menudo entre servilismo
y voluntad de poder. Algunos psiquiatras se pusieron al servicio del régimen
soviético; algunos médicos biólogos quieren participar actualmente en el
poder y administrar la vida humana en nombre de criterios
"cualitativos" definidos por ellos mismos. La ideología maltusiana ilustra de manera dramática los
riesgos de relaciones ambiguas que algunos demógrafos mantienen con el
establishment nacional e internacional. Consideremos simplemente lo que
ocurre en las agencias de la ONU. Ellas tienen a su servicio a algunos
demógrafos de los cuales algunos son a veces utilizados esencialmente para
dar seudo-legitimación científica a los programas de control de la población.
Otros demógrafos, externos o no al aparato de la ONU, participan en el poder
presentando su cientismo demográfico como la panacea de todos los males que
padece la sociedad humana. De este modo se formó una tecnocracia internacional que
está al servicio de los intereses de las grandes potencias. Esta tecnocracia
maquilla sus intenciones vergonzosas bajo la máscara de una farsa demográfica
totalmente insensible al mentís de los hechos. Se debe pues denunciar el
abuso de poder científico, llevado a veces hasta la estafa, cometida por una
fracción significativa de la comunidad demográfica. Ningún demógrafo está a salvo de esta recuperación
humillante. Evidentemente, podemos encontrar en todas partes a algunos
demógrafos dispuestos a vender cualquier producto que responda a las
conveniencias gubernamentales del momento, por ejemplo en materia de seguros
de enfermedad, de seguro social, pensiones de retiro. Sin embargo por fortuna
también existe en todos lados una comunidad demográfica que une su autoridad
científica reconocida, con una integridad moral de valor irreprochable. Es a
estos sabios, que conocen el precio de la libertad académica a quienes
incumbe la tarea urgentísima de proteger a nuestras comunidades nacionales y
a toda la comunidad humana de las metamorfosis del maltusianismo. Toca a
ellos antes que nada, exigir a la ONU que entregue cuentas; toca a ellos
desmitificar los "planes de acción" ampliamente fundados sobre una
gigantesca baladronada ideológica. Si la mentira casa bien con la violencia,
la justicia sólo podrá hacerse en la verdad. ·- ·-· -··· ·· ·-·· Notas 1. El texto completo del famoso Apólogo
del Banquete de Malthus se encuentra en nuestra obra La dérive
totalitaire du libéralisme, Paris, Éd. Mame, 1995, pp. 139 s. 2. Hemos consagrado dos obras a estas
tesis y a su posteridad: La dérive totalitaire du libéralisme, citada
con anterioridad, y El Evangelio frente al desorden mundial, Prólogo
del Cardenal Ratzinger, México D.F., Ed. Diana, 2000. 3. Sobre la influencia de estas ideas en
Francia, ver Anne CARO, Histoire de l'eugénisme en France. Les
médecins et la procréation. XIXe-XXe siècle, Paris,
Éd. du Seuil, 1995. 4. Una perspectiva general sobre la
acción de la ONU y de sus agencias se encuentra en Stanley P. JOHNSON, World
Population and the United Nations. Challenge and Response, Cambridge
University Press, 1987. 5. Analizamos estos problemas
detalladamente en La face cachée de l'ONU, Paris, Éd. Le
Sarment/Fayard, 2000; traducción en español a salir en 2001 por la Editorial
Diana, México D.F. 6. Más detalles sobre las Conferencias
que citaremos en nuestra obra Le crash démographique, publicado en
Paris, Éd. Le Sarment/Fayard, 1999; cf. especialmente el capítulo
V: "L'ONU et ses conférences concernant les Populations". 7. Ver Luc
FERRY, Le nouvel ordre écologique, Paris, Éd. Grasset/Livre de Poche, 1998, cf. por
ejemplo pp. 26-29. 8. Ver nuestras obras citadas más
arriba: La dérive totalitaire du libéralisme, passim; y El
Evangelio frente al desorden mundial. 9.
Cf. The Life and Death of NSSM 200 (Kissinger Report), publicado por
Stephen D. Mumford. Este libro puede ser solicitado al Center for Research on
Population and Security, P.O. Box 13067, Research Triangle Park, North
Carolina 27709, USA. El texto del Reporte se encuentra en las pp. 47-186. 10.
Es lo que explica Gérard-François DUMONT, profesor de demografía de la
Sorbona, en "Démographie et analyse stratégique", en Défense
(Paris), n° 83, marzo 1999, pp. 76-80. 11. Sobre los aspectos económicos de la
globalización, ver la sorprendente obra Mastering Global Business,
London, Ed. Financial Times/Pittman Publishing, 1999. 12. El paso del control demográfico a
los nuevos derechos es finamente analizado por Seamus GRIMES en "From
Population control to 'reproductive rights': ideological influences in
population policy", en Third World Quarterly, 19, 3, 1998, pp.
375-393. 13.
Ver Gary S. BECKER, A Treatise on the Family, Cambridge,
Massachusetts, Harvard University Press, Reedición 1994. 14. Esta es una de las principales tesis
desarrolladas por Claude MARTIN en L'après divorce. Lien
familial et vulnérabilité, Presses universitaires de Rennes, 1997. 15. Cf
Amartya SEN, "Pas de bonne économie sans démocratie", en Le
Monde, 28 octubre de 1998. . Referencias del libro de Michel
SCHOOYANS, La Cara Oculta de la ONU: Editorial DIANA, SA de CV, Arenal n° 24,
Edificio Norte. Col. Ex Hacienda Guadalupe Chimalistac, México DF, CP 01050.
Tel: (55)50.89.12.12; Fax: (55)50.89.12.48; Site: www.editorialdiana E-mail
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